LYDIA CACHO

por Zugvogelblog

“Me gusta documentar la realidad”

Se puede ser periodista, activista, y buen ciudadano. De hecho, en el debate sobre periodismo de investigación (investigative reporting) junto a Jeremy Scahill, Lydia Cacho afirmó sin ambages: “ser activista es ser un buen ciudadano”. El moderador, Martin Hodgson (editor internacional de The Guardian, versión USA) acompañó a ambos en sus relatos y valoraciones de las circunstancias actuales de su profesión.

IMG_3218El sistema de control de la información que construyó el imperio soviético es muy parecido al que rige ya hoy en el ámbito occidental, afirmó Lydia Cacho, solo que entonces era mucho menos sofisticado. Autora de Los demonios del Edén, su escalofriante obra sobre la pornografía y la prostitución infantiles, Lydia Cacho insiste en que ella habla de todo lo que vive y de lo que sabe. No le dan trabajo en ningún periódico en Méjico, y al decir esto está, obviamente, haciendo ver que hay, al menos, dos tipos de periodistas.

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Marina Garde, Martin Hodgson, Lydia Cacho y Jeremy Scahill

“El tema es documentar todo lo que cada hace cada actor”, reitera Lydia Cacho cuando Jeremy Scahill explica que la guerra contra las drogas es una excusa para otros asuntos relacionados con las capacidades militares y policiales que se ponen en común o con intercambios de inteligencia. En una afirmación que entiendo, aunque seguramente no en todo su alcance pese a estar casi seguro de que sí, Scahill afirma: “Trump no es el problema”. Me impresiona cuando, más adelante Lydia Cacho dice: “en cierto modo muchos periodistas son ladrones: toman , toman, pero no dan nada” y narra a continuación una historia relacionada con una niña a la que entrevistó en el burdel dónde trabajaba.IMG_3197No puedo olvidar la mirada ni la fortaleza de esta mujer, que irradia vitalidad y convicción y a la que protege el halo del guerrero que lucha por la vida -la suya y la de los más indefensos-; ni la actitud imperturbable ante el designio que la mueve. Es la misma fuerza que anida en sus ojos; la que, después de mirar, despliega por escrito en el testimonio preciso, implacable, también amoroso, de quien se atreve a poner en palabras lo que sabe y lo que vive.IMG_3201

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